REFLEXIONES PARA LOS ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS ANTE LA RESPONSABILIDAD DE HACERSE CARGO DE LOS EDIFICIOS DE LA ESMA Y OTROS EX CENTROS CLANDESTINOS DE DETENCIÓN. Por Stella Calloni y Alcira Argumedo

LOS PELIGROS E INTERESES QUE NOS AMENAZAN

La Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) es uno de los símbolos más terribles del Terrorismo de Estado en la Argentina y representa una de las facetas más siniestras de un proceso que literalmente la “sembró” el país de campos de concentración.
A más de 30 años del golpe del 24 de marzo de 1976, y en un país que aún no ha logrado terminar con la impunidad, las 17 hectáreas que abarca el predio de este Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio -enclavadas en una de las zonas más caras de la ciudad de Buenos Aires- son motivo de disputa.
La discusión sobre su destino y funcionalidad se está dando entre las áreas de Derechos Humanos (DD.HH.) de la Nación y del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (C.A.B.A), los organismos de DD.HH ., los sobrevivientes y otros actores sociales.
El Instituto Espacio para la Memoria, es un ente autárquico y autónomo que representa un espacio de articulación entre la sociedad civil y el Estado – en este caso de la C.A.B.A.- y está integrado por 12 organismos de DD.HH. y 6 personalidades con reconocido compromiso en la defensa de los derechos humanos. Según determina la ley que le da origen (Nº 961/2002) es al IEM a quien le corresponde intervenir.
Pero el tema sobrepasa los límites locales y en este sentido hay que tener en cuenta las amenazas internas y externas, que son las más difíciles de advertir. Y esto se resume en uno de los más peligrosos planes de Estados Unidos que es la utilización de diversas Fundaciones para apropiarse del tema de Derechos Humanos y neutralizarlo.
Para entender la compleja trama de intereses que se juegan en torno de la ESMA -y otros-, es necesario analizar históricamente el contexto nacional e internacional y precisar los roles de los involucrados.

LA AMENAZA EXTERNA
A confesión de parte: Las misiones de Estados Unidos y sus fundaciones filantrópicas
Recientemente fueron desclasificados nuevos informes de la CIA estadounidense que bien pueden servir para demostrar la capacidad conspirativa del poder imperial. Uno de estos informes habla sobre el ” El objetivo de la misión es Fidel Castro” es decir asesinar al presidente de Cuba. En ese informe se asegura que el presidente John Kennedy y su hermano Bob estaban enterados del plan en 1960: asesinar -o derrocar- a líderes nacionales cuyas definiciones políticas obstaculizaran el libre juego de las leyes del mercado y las aspiraciones imperiales norteamericanas, en el contexto del mundo bipolar que se estructuraba al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Fracasados los acuerdos con las mafias para cumplir el objetivo de asesinar a Castro, la nueva misión fue invadir la isla por Playa Girón en 1961, lo que tampoco se concretó.
Pero no fue solamente un problema con Cuba. En ese mismo contexto internacional habían comenzado a nacer nuevos protagonistas históricos: los pueblos del Tercer Mundo; las mayorías sociales de Asia, Africa y América Latina que después de cuatro siglos de dominios, expoliación y humillaciones coloniales o neocoloniales, promovían procesos de descolonización, luchas de liberación nacional y social, revoluciones o gobiernos de corte popular, cuestionando la primacía de las antiguas metrópolis y de Estados Unidos. Un mero ejercicio de deducción a partir de las confesiones de la CIA nos permite recordar algunas -sólo algunas- de esas misiones, porque el dominio norteamericano de la posguerra se fue consolidando a través de una amplia gama de acciones. Estas debían crear las condiciones necesarias para la imposición de sus planes económico-financieros, políticos y militares en las naciones periféricas, evitando su vuelco hacia el bloque socialista o debilitando el potencial de los espacios de acción colectiva como el Movimiento de los No Alineados. En cumplimiento de estos planes se produjeron asesinatos de líderes, golpes de Estado, guerras, invasiones directas, masacres, genocidios, torturas, cárceles, desapariciones forzadas, robo de niños. Estas metodologías fueron reiteradas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial con el objetivo de destruir -aniquilar- los movimientos populares de oposición en el Tercer Mundo, dejando heridas y secuelas irreparables y otras que las sociedades tardarán largo tiempo en subsanar.
Pero las estrategias comprenden también mecanismos más sutiles. Además del control oligopólico privado de los medios de comunicación masiva -primero agencias de noticias, radio y cine; más tarde la poderosa televisión- otros instrumentos son los planes de acción psicológica.
Para esto Estados Unidos necesitaba obtener análisis de situaciones a partir de investigaciones de carácter socio-político, que eran básicos para implementar las doctrinas de contra-insurgencia. Y a tal fin diseñó un trabajo de cooptación de intelectuales o universitarios progresistas, cuyas investigaciones les permitirían diseñar políticas precisas para legitimar su hegemonía ideológico-cultural. También en los últimos tiempos se conocieron nombres de intelectuales comprometidos en trabajos aparentemente culturales que eran pagados y utilizados por los organismos de inteligencia estadounidenses.
Es en este tipo de tareas que una serie de fundaciones filantrópicas cumplen un papel esencial, otorgando becas, subsidios y generosos financiamientos.
En el caso de la ejecución de asesinatos políticos, además de los acuerdos con mafias que confiesa la propia CIA [1], suelen contar con presuntos locos sueltos y delincuentes “casualmente” escapados de la cárcel, para que esos hechos aparezcan como iniciativas individuales. También la historia ha mostrado cómo pueden utilizarse turbas indignadas. Para los golpes de Estado y las dictaduras que implantaron en la región contaban con militares entrenados en la Escuela de las Américas, que antes funcionó en el Comando Sur de Estados Unidos en Panamá y ahora está en territorio estadounidense y otras instituciones similares. También se utilizaron operaciones conjuntas de los ejércitos nacionales bajo el mando de las fuerzas armadas norteamericanas (un ejemplo Guatemala, 1954). En la mayoría de los casos, el accionar se completa con operativos de limpieza de simpatizantes o sospechosos que alcanzan mayor o menor envergadura.
La globalización de estas acciones no es un dato de los años 90, sino una modalidad sistemática cuya característica es la simultaneidad de actividades en Asia, Africa y América Latina.
Como ejemplo, entre 1945 y 1949, Estados Unidos participaba activamente en la guerra contra Mao Tse Tung en China; contra Ahmed Sukarno en Indonesia, apoyando al imperio holandés; y en Indochina a favor del imperio francés: en los tres casos los imperios fueron derrotados.
En 1947 un presunto “loco suelto” asesinaba a Mahatma Gandhi en India; en 1948 otro “loco” suelto asesinaba a Jorge Eliécer Gaitán en Colombia; una turba sospechosa mataba y colgaba de un farol de la Plaza Murillo al presidente Gualberto Villarroel en Bolivia y sendos golpes militares derrocaban los gobiernos de Bustamante y Rivero en Perú y de Rómulo Gallegos en Venezuela. En 1949 era asesinado Al-Benna , fundador del movimiento Hermanos Musulmanes en oposición al dominio británico en Egipto.
Durante los años 50, el golpe del sargento Fulgencio Batista en Cuba (1952) se hizo para impedir el acceso al poder del Partido Ortodoxo, uno de cuyos candidatos era precisamente el joven Fidel Castro; en 1953 el Consejo de Seguridad de la ONU desató una campaña para desplazar a Sukarno, en Indonesia, abiertamente impulsada por el Director de la CIA John Foster Dulles; en 1954 los marines invadieron Guatemala para derrocar al gobierno popular de Jacobo Arbenz. Ese mismo año las presiones imperiales llevaron al suicidio a Getulio Vargas, en Brasil, quien denunció esas presiones en su histórica Carta Testamento.
Al mismo tiempo los franceses iniciaban la sangrienta guerra de Argelia en la que serían derrotados ocho años más tarde, con el costo de un millón de argelinos muertos. En 1955 otro golpe derrocó al gobierno peronista en Argentina y le siguieron en 1956 fusilamientos de militares y civiles sin juicio previo. Sólo se mencionan algunas de las actividades para recordar qué abarcaba aquel objetivo de la misión que aparecía como dirigida al asesinato de Castro.
En la década de los 60, las actividades se incrementaron y además de las agresiones contra Cuba, hubo otra misión en 1961, que fue el asesinato de Patrice Lumumba, líder de la emancipación congoleña, ante la actitud impasible de las fuerzas de paz de las Naciones Unidas.
En 1962 el presidente de Ghana Kwame Nkrumah, referente principal del Movimiento Panafricano y de los No Alineados, sufre el primero de una serie de intentos de asesinato.
En 1963 otro líder de la emancipación negra, Nelson Mandela, es condenado a cadena perpetua y trabajos forzados en Sudáfrica.
En Estados Unidos, los halcones del complejo militar-industrial consideraron que el presidente John Kennedy era demasiado blando y un presunto “loco suelto” lo asesina y es, a su vez asesinado por otro, al que un “loco suelto” más también asesina, sin que la justicia pudiera nunca develar quiénes fueron los autores, aunque diversas investigaciones y denuncias señalan a la CIA y la mafia cubana de Miami.
En esos momentos también estaban en la mira los afroamericanos que reclamaban por derechos civiles, a los que la CIA confiesa que vigilaba. Ese mismo año el objetivo de la misión fue la muerte de Malcom X. Lyndon Johnson, sucesor de Kennedy por el gobernante Partido Demócrata, mostró una mayor decisión.
También en 1963, Carlos Arosemena Monroy, presidente de Ecuador es derrocado por una Junta Militar; y en 1964 un golpe de Estado derroca a Joao Goulart en Brasil: según el informe que nos hace conocer la CIA, el primero de ellos coqueteaba con las fuerzas comunistas, mostrando una actitud ambigua con Cuba y Goulart tenía supuestos vínculos con fuerzas del comunismo. Un documento desclasificado recientemente admite que la CIA inspiró el golpe en su contra.
En 1965 los marines invaden Santo Domingo con el objeto de neutralizar el levantamiento constitucionalista de Francisco Caamaño Deno; ese año es secuestrado y desaparece el líder popular de Marruecos Ben Barka.
Por entonces, otro objetivo de la misión será Ahmed Sukarno: este último -que ya había sufrido un atentado antes- es un caso emblemático de la acción combinada de distintos instrumentos. Como uno de los fundadores y referentes principales del Movimiento de Países No Alineados -creado en la Conferencia de Bandung (Indonesia) en 1955- las políticas del presidente Sukarno y la presencia en su gobierno de integrantes del Partido Comunista Indonesio, resultaban un obstáculo para los planes de incrementar la guerra en Vietnam, dada la ubicación geográfica del archipiélago.
En 1958 un sector de las fuerzas armadas reclama una mayor calificación profesional y consigue crear el Indonesian Army Staff and Command School of Bandung (SESKOAD), al que el Pentágono otorga importantes subsidios y becas, además de los aportes de la Fundación Ford y otras fundaciones filantrópicas similares. En 1959 el General Suharto ingresa a ese instituto y participa en la elaboración de la doctrina de contrainsurgencia –base de la Operación Fénix en Vietnam y, durante los años setenta, de la Operación Cóndor en América Latina- que se combina con programas de Acción Cívica, típicos de la contrainsurgencia y con la formación de cuadros académicos, de intelectuales y periodistas, principalmente financiados con becas y subsidios de la Fundación Ford.
En 1965 grupos paramilitares formados en el SESKOAD dan muerte a oficiales partidarios de Sukarno y, empleando la acción psicológica, culpan de los asesinatos al Partido Comunista.
Sin mediar aviso, mientras el presidente se convierte en un prisionero a merced de las fuerzas golpistas, se inicia una masacre de militantes y sospechosos de simpatizar con los comunistas -que incluye hombres, mujeres y niños- apoyada por los medios de comunicación y esos cuadros académicos e intelectuales ligados al SESKOAD, que incitan a luchar contra el “peligro rojo”.
Según cálculos del responsable de la CIA Ralph McGehee los muertos fueron entre ochocientos mil y un millón en pocos meses. La dictadura del General Suharto llegaría hasta 1997. Merece destacarse que en las primeras elecciones presidenciales libres del país, realizadas en el 2000, se impuso abrumadoramente la hija de Sukarno, Megawati Sukarnoputri.
A los pocos meses del genocidio en Indonesia, se inicia la guerra en Vietnam. A su vez, el éxito obtenido por el SESKOAD alienta al ejército de los Estados Unidos a concebir ese mismo año el Proyecto Camelot en Chile, cuyo fin era “recibir consejos de los gobiernos amigos acerca de cómo podrían evitar las revoluciones”. Ante el escándalo que estalla en ese país, el periódico Washington Post señala que aunque oficialmente el Departamento de Defensa habría desistido de concretar el proyecto, en secreto se proseguiría con él mismo en otros países del continente. Durante esos meses, en la Argentina se denuncia que agentes norteamericanos han tanteado a la Universidad Católica como alternativa ante el fracaso en ese Chile politizado de los años previos al triunfo de Salvador Allende. Por su parte, el rector de la Universidad de Buenos Aires y profesores del Departamento de Sociología de esa universidad formulan declaraciones condenatorias del Proyecto Camelot en tanto “los datos se proyectan, recogen y analizan para su directa utilización con propósitos político-militares ajenos a las preocupaciones teóricas y empíricas de la Sociología contemporánea “. El Ministro del Interior de Chile expulsa del país al profesor Hugo Nuttini de la Universidad norteamericana de Pittsburg, portavoz del Proyecto Camelot ante los universitarios chilenos, “acusado de trabajar para el servicio de inteligencia de los Estados Unidos, con el pretexto de una tarea académica “.
En 1966, un golpe de Estado con el abierto apoyo de Inglaterra y Estados Unidos derroca al presidente Kwame Nkrumah en Ghana, abriendo un largo período de inestabilidad y represión. Ese mismo año una dictadura desplaza del gobierno a Arturo Illia en Argentina y se intervienen las universidades. En octubre de 1967, es tomado prisionero y asesinado Ernesto Guevara en Bolivia: si bien el Che se había alzado en armas, la Convención de Ginebra es muy precisa en este caso sobre el trato a prisioneros de guerra (o guerrillas). Un ejemplo contrario es el caso de los prisioneros tomados en Playa Girón, entre otros por el mismo Ernesto Guevara, que fueron devueltos sin un rasguño.
En el año 1968 en Estados Unidos, siguiendo la orientación de principios de la década, es asesinado Bob Kennedy -potencial candidato a presidente- mientras un delincuente “casualmente” escapado de la cárcel termina con la vida de Martin Luther King. Poco más tarde, el presidente Richard Nixon y su Secretario de Estado Henry Kissinger comienzan a percibir la posibilidad de ser derrotados en Vietnam después de la Ofensiva del Tet y se diseña una estrategia de restauración conservadora para Africa y América Latina, como modo de compensar la eventual retirada desde el Sudeste Asiático.
La situación parecía propicia para lanzar el Camelot en nuestro país, confiados en que la “Noche de los bastones largos” (dictadura de Onganía) y las renuncias o expulsiones masivas de docentes habían disciplinado a las universidades. En 1968 se pretende iniciar en Argentina el Proyecto Marginalidad, que contaba con el financiamiento de la Fundación Ford e iba a ser ejecutado por conocidos intelectuales de izquierda [2]. Se contemplaba realizar encuestas a militantes y cuadros de base con características y objetivos similares al del abortado en Chile: significativamente iban a aplicarse en la turbulenta Tucumán de esa etapa, en Buenos Aires y otros centros del interior del país. La hipótesis sostenía que los sectores marginales conformaban el nuevo potencial revolucionario en América Latina:
“El objetivo de estudio del Proyecto Marginalidad consistía en investigar a aquellos sectores sociales de obreros desocupados (clasificados según el marxismo clásico como “ejército industrial de reserva”) expulsados del ámbito productivo y potencialmente proclives a actuar políticamente por fuera de la institucionalidad de los partidos políticos tradicionales latinoamericanos y el Parlamento
“. [3]
Denunciado por grupos universitarios, después de largos debates y peleas, se logró que el Granma sacara en Cuba con título catástrofe la denuncia del espionaje sociológico en la Argentina, mencionando los nombres de los investigadores. Como consecuencia, no solamente anularon el proyecto sino que durante quince años la Fundación Ford se retiró del país: en la actualidad, opera desde su oficina en Santiago de Chile.
Al respecto, el biólogo argentino Daniel Goldstein señalaría: “la Fundación Ford es (…) un organismo paragubernamental destinado a formular la táctica de contrainsurgencia civil para las dos Américas. La Fundación Ford se ha convertido en realidad en una nueva agencia de inteligencia destinada a los problemas sociales de los pueblos neocoloniales”.
[4]
Al iniciarse la década de 1970 la situación de los Estados Unidos se debilita ante su ya evidente derrota en manos de los vietnamitas tanto en el campo de batalla como en el frente interno. A esto se suman las presiones para devaluar el dólar; el incremento de los precios del crudo decretado por la OPEP, el fortalecimiento de los No Alineados tras la reunión de Argelia y otros hechos que deciden a Washington a lanzar una contraofensiva restauradora.
Bajo la Doctrina de Seguridad Nacional, se patrocinan dictaduras militares en Bolivia, 1971; Uruguay, 1972; Chile, 1973; Argentina y Perú, 1976, que complementan las ya existentes en Brasil, Paraguay, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Haití o El Salvador. La mayoría de las naciones latinoamericanas quedan bajo el control estadounidense.
TERRORISMO DE ESTADO Y CONTRAINSURGENCIA
El terrorismo de Estado y la coordinación de las dictaduras del sur en la Operación Cóndor, serán los instrumentos para aniquilar a las fuerzas populares opuestas a la hegemonía norteamericana. En 1973 muere Salvador Allende víctima del golpe militar tramado por Washington en Chile y en Guinea Bissau es asesinado el líder independentista Amilcar Cabral; en 1974 es asesinado en Buenos Aires el general chileno Carlos Prats; en 1976 también son asesinados el ex presidente boliviano Juan José Torres exiliado en Buenos Aires y el diplomático chileno Orlando Letelier en pleno corazón de Washington y los legisladores uruguayos Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz entre otros.
[5]
Las condiciones se agravan aún más en Ghana desde 1979 con la dictadura de Jerry Rowlings, cuyas medidas incluían censura de prensa o crímenes políticos, junto a una Ley de Prisión Preventiva decretada en 1982, que permitía la detención y el encarcelamiento con carácter indefinido de cualquier persona, sin necesidad de cargos ni juicios.
Hacia fines de 1980 el Comité de Santa Fe -uno de los tanques de pensamiento del proyecto neoliberal conservador de Reagan-Bush- evaluaba (en un primer documento que llevó el nombre de dicho Comité) que en América Latina además de Fidel Castro en Cuba, existían dos gobernantes “peligrosos” para sus intereses: el presidente ecuatoriano Jaime Roldós y el presidente Omar Torrijos de Panamá, considerado inaceptablemente castro-comunista.
Ronald Reagan
asume en enero de 1981 con la decisión de recomponer la supremacía absoluta de los Estados Unidos y lanzar la Guerra de las Galaxias contra la URSS. En ese marco, en mayo de 1981 muere en un sospechoso accidente aéreo el presidente Jaime Roldós de Ecuador y dos meses más tarde, en otro sospechoso accidente aéreo, pierde la vida el presidente Omar Torrijos. En ambos casos las investigaciones locales apuntan a la CIA estadounidense.
¿Por qué no pensar que el asesinato de un icono del pacifismo como John Lennon -a manos de otro “loco suelto” en diciembre de 1980- era altamente funcional para un gobierno dispuesto a asumir una actitud guerrera?
En l984 es asesinada la Primer Ministro de la India Indira Gandhi, hija del mítico Pandit Nerhu, otro de los grandes nombres del Tercer Mundo; y en un accidente de avión, adicionalmente sospechoso, muere en 1986 el líder de la independencia de Mozambique, Samora Machel.
En 1986 también es asesinado en Estocolmo el premier Olof Palme. En 1987 John Stockwell ex agente de la CIA revela que Torrijos y Palme fueron asesinados por órdenes de esta institución.

FUNDACIONES DEL SISTEMA (La Ford)
Hacia entonces, la Ford había recorrido una extensa y sinuosa trayectoria. Su fundador, Henry, no sólo se hizo famoso por la producción de automóviles: también se ganó la admiración de Hitler con la publicación antisemita El judío internacional.
Su hijo Edsel Ford fue directivo de la IG Farben norteamericana, empresa encargada de fabricar el gas utilizado por los nazis en las cámaras de exterminio de judíos. En la Europa de posguerra financiaba publicaciones, editoriales, organizaciones y hasta intelectuales de izquierda anticomunistas en nombre de la CIA. En el ámbito de los derechos civiles, trabajó dentro del movimiento negro norteamericano –como nos confiesa la CIA- intentando neutralizar a las Panteras Negras. Aunque oficialmente en su página web declara que es completamente independiente de la empresa Ford, el origen de la Fundación del mismo nombre es indisimulable.

EL RETORNO A LAS DEMOCRACIAS
El triunfo de la Revolución Islámica en Irán y del Sandinismo en Nicaragua durante 1979, llevarían al Consenso de Washington -acuerdo entre los partidos Demócrata y Republicano para trazar políticas de Estado que deberán sustentarse al margen de cuál de los dos llegue al gobierno- a considerar que las dictaduras militares podían ser peligrosas para los Estados Unidos; porque antes o después producían movimientos de oposición que no solamente cuestionaban a los dictadores sino además a los intereses estadounidenses que los respaldaban.
La decisión de la dictadura argentina que llevó a la llamada “guerra de las Malvinas” en 1982 -lo que para Washington ponía en riesgo los equilibrios geoestratégicos del Atlántico Sur- terminó de convencerlos.
Desde mediados de la década de los 80 se inició el retorno casi sincrónico a la imposición de democracias controladas, con políticas económicas neoliberales custodiadas por el Banco Mundial y el FMI, especialmente en Africa y América Latina.
La caída del Muro de Berlín en 1989 despertaría eufóricos sentimientos acerca del fin de la historia, del triunfo irreversible del liberalismo, del único camino. Actuando en conjunto con el Banco Mundial y el FMI, las fundaciones filantrópicas apoyan a los científicos sociales en los estudios para avalar, desde diversas perspectivas, el fin de las ideologías y de los grandes relatos, el individualismo metodológico y las políticas sociales supuestamente orientadas a compensar las catástrofes y los dramas generados por el neoliberalismo en el mundo globalizado. En estas circunstancias, según Stonor Saunders, se busca ” Lograr la proximidad a los grupos progresistas para controlar sus actividades, en segundo lugar diluir el impacto de estos grupos, logrando influir en ellos desde dentro, o llevando a sus componentes a un foro paralelo y, sutilmente, menos radical” .
[6]
Las estrategias de democratización política y expoliación económico-social se profundizan en el transcurso de los 80 y 90. Destruidos los movimientos políticos de masas y eliminados gran parte de los líderes populares, las nuevas democracias se expanden: uno a uno van cayendo antiguos dictadores en Asia, Africa y América Latina; hasta en Sudáfrica se erradica el apartheid y Nelson Mandela es liberado luego de veintisiete años de prisión.
Acompañando estos procesos y ante los nuevos diseños de Estados Unidos, se recicla la Guerra de Baja Intensidad (GBI) como eje de la vieja contrainsurgencia, renovada con un avance superador en lo político, económico, social y cultural, donde se pone el acento básico para neutralizar a los defensores del estatismo, a los nuevos protagonistas culturales. Se plantea abiertamente que mientras en lo cultural-educativo América Latina siga en pie, será un peligro para Estados Unidos. Por eso sus documentos marcan el trabajo profundo en el campo de los intelectuales.
Al iniciarse el siglo XXI crece el interés de las fundaciones filantrópicas por los Derechos Humanos y las políticas de reconciliación. Lo cual no excluye las metodologías tradicionales para determinados casos: en el 2002 la CIA dirá ” El objetivo de la misión es Hugo Chávez” y con el auspicio de Charles Schapiro -embajador norteamericano en Venezuela- se produce el golpe de Estado de abril, precedido por el paro patronal y seguido luego del boicot empresario de fines de ese año hasta principios de 2003, que intenta evitar la recuperación de la renta petrolera en manos de grandes corporaciones y funcionarios corruptos de la petrolera estatal PDVSA. En realidad más del 80 por ciento de esa renta se repartía entre los dueños del viejo poder.

CONCLUSIONES
La conclusión es que las misiones de los servicios de inteligencia de Estados Unidos y “la preocupación” de las fundaciones filantrópicas de ese país por los Derechos Humanos, violados por dictaduras impuestas y apoyadas por los gobiernos estadounidenses, forman parte de una misma estrategia: un hombre como el embajador Charles Schapiro pareciera cumplir alternativamente las distintas funciones.
El ex embajador es actualmente Subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental y es uno de los más decididos a la hora de presionar gobiernos para firmar leyes que sirvan a los nuevos diseños de Estados Unidos. Por esta razón se relaciona en varios ámbitos la sanción apresurada del parlamento argentino de la Ley Antiterrorista, enviada por el Poder Ejecutivo un mes después de una reunión de Schapiro con el Ministro de Interior Aníbal Fernández durante una conferencia sobre seguridad interamericana, organizada en mayo del 2007 por el Comité Judío Americano en Washington, al que asistió como oradora la senadora Cristina Fernández de Kirchner.
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¿RECONCILIACIÓN SIN JUSTICIA?
No tenemos conocimiento sobre políticas de reconciliación por las violaciones a los Derechos Humanos durante más de tres décadas en Indonesia; pero en el 2002 se realizan las primeras elecciones libres en Ghana y el nuevo presidente impulsa una Comisión Nacional de Reconciliación para revisar los abusos a los Derechos Humanos en el transcurso de los casi cuarenta años anteriores. La desintegración de la Unión Soviética pone sobre la mesa el tema de los gulags; Sudáfrica elimina el apartheid; en Inglaterra detienen a Augusto Pinochet por haber cometido crímenes de lesa humanidad; y determinadas fundaciones filantrópicas se abalanzan sobre el tema de Derechos Humanos.
Es preciso aclarar que no todas las fundaciones tienen el mismo perfil. Los países escandinavos, así como algunos europeos o asociaciones religiosas ecuménicas, brindan desde hace décadas un apoyo a la actividad de múltiples organizaciones sociales, instituciones y organismos de Derechos Humanos cuya legitimidad es inapelable. Pero asimismo es inapelable la estrecha vinculación entre determinadas fundaciones filantrópicas norteamericanas y las estrategias globales de esa potencia. Entre estas últimas fundaciones, en nuestros días se destaca una vez más la Fundación Ford que, al decir de varios analistas: “…Jamás dejó de estar ligada, más allá de los vaivenes, a los intereses estratégicos del Estado norteamericano, de los que nunca se apartó ni un milímetro”.
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REFLEXION
Argentina constituye un caso peculiar por la fortaleza de la lucha de los organismos de Derechos Humanos desde el comienzo mismo del terrorismo de Estado. La acción de las Madres de Plaza de Mayo junto al accionar de diversas agrupaciones de la sociedad civil, son reconocidos mundialmente. A pesar de los graves obstáculos y la soledad que debieron enfrentar durante décadas, la persistencia de esas luchas le confiere a nuestro país una especial significación.
Precisamente esta significación y el peso internacional que tienen los protagonistas de la lucha por los DD.HH. de Argentina, así como los logros que se derivaron en temas de justicia e investigaciones, contrasta en estos momentos muy duramente con lo que está sucediendo en Estados Unidos en este tema en la ” guerra antiterrorista”, en realidad invasiones en Afganistán e Irak, cuyas razones fueron contundentemente cuestionadas admitiéndose que se esgrimieron falsos argumentos como la existencia de armas de destrucción masiva y otros. Las cárceles de Abu Ghraib y Guantánamo, junto a otras no conocidas, el traslado ilegal de prisioneros de un país a otro que se convirtió en un escándalo en Europea, el Acta Patriótica (dictatorial) impuesta al pueblo norteamericano no han merecido hasta ahora que tantas instituciones “preocupadas” por la defensa de los derechos humanos y financiadas por fundaciones filantrópicas de Estados Unidos, hayan actuado en la denuncia mundial de tales crímenes de lesa humanidad.
Por eso el actual debate sobre la orientación y gestión del Espacio para la Memoria en ese símbolo del terrorismo de Estado que es la Escuela de Mecánica de la Armada, no puede eludir los antecedentes esbozados.
Especialmente después que en junio de 2007 se realizó –primero en Santiago de Chile y después en Buenos Aires- un encuentro organizado por el Centro Internacional para la Justicia Transicional y la Coalición Internacional de Museos de Conciencia en Sitios Históricos.
Bajo el lema “El museo que queremos. La transmisión de la memoria a través de los sitios”, el encuentro en Buenos Aires estuvo organizado por Memoria Abierta y la Coalición Internacional de Museos de Conciencia en Sitios Históricos, con el auspicio de la Subsecretaría de Derechos Humanos, Ministerio de Derechos Humanos y Sociales (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y la Secretaría de Derechos Humanos, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.
Participaron del coloquio coordinado por el sociólogo Ernesto Seman (Observatorio Argentina): Beverly Robertson (Presidente del National Civil Rights Museum – Estados Unidos); Darryl Petersen (Director de Constitution Hill – Sudáfrica); Jan Munk (Director del Terezín Memorial – República Checa); Margarita Romero (Vicepresidenta de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi – Chile); Nadia Baiesi (Directora de Fundación Escuela de la Paz de Monte Sole – Italia); Victor Shmyrov (Director del Perm-36 Gulag Museum – Rusia).
De acuerdo a la información de prensa, el objetivo era intercambiar ideas “con directores de distintos museos -ubicados en sitios históricos de conciencia- sobre temas centrales para pensar y avanzar en el debate en torno al futuro museo en el predio de la ex ESMA”.
Días antes se habían reunido en Santiago de Chile para discutir las estrategias, experiencias y desafíos sobre preservación de la memoria. La Conferencia Internacional “Memorialización y Democracia “, fue organizada por
FLACSO-Chile, el Centro Internacional para la Justicia Transicional y La Coalición Internacional de Museos de Conciencia en Sitios Históricos , con el apoyo de la Fundación Heinrich Böll de Alemania; la Agencia de Desarrollo Internacional de Canadá (CIDA); la Oficina para los Andes y Cono Sur y la Oficina Internacional de la Fundación Ford; el Goethe Institute (Santiago); el Ministerio de Bienes Nacionales (Chile); National Endowment for Democracy (EUA); y el Open Society Institute (EUA).
Para los organizadores de esta Conferencia Internacional “Las sociedades que convierten sus experiencias traumáticas en herramientas para la paz, la justicia y la reconciliación no sólo previenen hechos semejantes, sino que desarrollan recursos culturales, políticos y civiles para fortalecer sus propias democracias y establecer conexiones entre el pasado y sus implicancias contemporáneas”.
[9]
Una recorrida por el programa desarrollado incluye algunas cuestiones abordadas en los diferentes paneles que podrían ser inquietantes. Por ejemplo en el panel “¿Diálogo Democrático o Espacio Sagrado?” , se dice textualmente: “Esta sesión explorará prácticas de la memoria que involucran a las víctimas directas y sobrevivientes de conflictos recientes. ¿Cómo pueden estas prácticas responder, en forma complementaria, a la necesidad de reconocer a las víctimas y a la vez de fomentar el diálogo entre diferentes sectores de la sociedad? ¿Cómo se puede compatibilizar la necesidad de establecer una verdad objetiva con la incorporación de perspectivas múltiples?”.
[10]
A su vez, en el panel: “Nunca más: Participación Ciudadana en la Protección y Promoción de los DDHH en el largo plazo” se afirma: “El significado de la paz, y sus implicancias para el presente, cambia con el paso de cada día. Prácticas de la memoria definidas exclusivamente para responder a las necesidades de aquellos más afectados por los hechos pueden perder relevancia con el tiempo: las necesidades de la gente cambian en la medida que ellas pasan por diferentes etapas en su duelo y sanación y nuevas generaciones no tienen recuerdos directos de los hechos. ¿Cómo los lugares y memoriales pueden vincular a los jóvenes para traspasarles las lecciones del pasado en forma significativa?”.
[11]
La Coalición Internacional de Museos de Conciencia en Sitios Históricos, está integrada por:
Museo del Distrito Seis; Sitio Histórico Nacional Eleanor Roosevelt ; Museo Gulag de Perm 36; Museo Nacional Japonés Americano;Museo de la Guerra de Liberación ; La Casa de los Esclavos; Sitio Histórico Nacional Martin Luther King Jr.; Memoria Abierta (Argentina); Museo Nacional de los Derechos Civiles ; Museo Memorial de Terezín; Parque Histórico Nacional de los Derechos de la Mujer; The Workhouse.
La Coalición “…tiene una red de museos de sitios históricos ubicados en numerosas partes del mundo, en muchas etapas de desarrollo, que presentan e interpretan una amplia variedad de aspectos históricos, eventos y personas”.
Es financiada por la Fundación Ford, la Fundación Rockefeller, el Open Society Institute y el Trust for Mutual Understanding
[12] y a través de una sociedad con el Centro Internacional para la Justicia Transicional, la Coalición “trabaja con organizaciones no gubernamentales y con iniciativas locales en pro de los derechos humanos a nivel internacional y en el establecimiento de lugares de recuerdo como centros de reconciliación y reconstrucción” .
El
Centro Internacional para la Justicia Transicional “asiste a países que buscan establecer responsabilidades por atrocidades masivas o abusos de derechos humanos. …trabaja en sociedades que emergen de regímenes represivos o conflictos armados, así como en democracias consolidadas en las cuales injusticias históricas o abuso sistémico siguen sin resolverse. Provee información comparativa, análisis legal y de políticas, documentación e investigación estratégica a gobiernos, organizaciones no gubernamentales y otros…… Su trabajo se centra en cinco elementos claves de la justicia transicional: el desarrollo de estrategias para juzgar a responsables; la documentación de violaciones a través de vías no judiciales tales como comisiones de la verdad; la reforma de instituciones abusivas; la provisión de reparaciones a las víctimas; y la promoción de la reconciliación. El ICTJ está comprometido con el fortalecimiento de capacidades locales y, en general, del campo emergente de la justicia transicional. Para lograrlo trabaja de cerca con organizaciones y expertos de todo el mundo”.
Recibe donaciones de fundaciones, instituciones, gobiernos y las Naciones Unidas. Entre ellas,
Fundación Ford ; Fundación John D. y Catherine T. MacArthur; OSI Development Foundation; Open Society Initiative for West Africa ; Fundación Hermanos Rockefeller; Fundación Rockefeller. [13]
El Open Society Institute (OSI) es una institución privada, fundada y dirigida por el magnate George Soros, que se presenta como “focalizada en el desarrollo de políticas públicas que promuevan los gobiernos democráticos, los derechos humanos y las reformas sociales, legales y económicas” .
[14]
El Observatorio Argentina es una iniciativa del Programa de Graduados en Asuntos Internacionales (GPIA) de la New School University, dedicada al entendimiento de la Argentina en su contexto hemisférico más amplio, aportando un espacio para la conversación pública, debate e investigación ” .
[15]
Fue lanzado en septiembre de 2003 por Michael Cohen, Director del GPIA, Margarita Gutman, profesora de la New School University y la Universidad de Buenos Aires, y Ernesto Semán, Consejero de Política y Prensa del Cónsul General Argentino en Nueva York Héctor Timerman, durante la visita del Dr. Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner a la New School University. Con el apoyo de la Fundación Ford, el Observatorio ha lanzado un ambicioso plan de trabajo para el próximo año.
En un reciente reportaje publicado en Página/12, Darryll Petersen, director del Museo de la Memoria de Constitution Hill, en Johannesburgo, Sudáfrica, se refiere al problema presupuestario del centro que dirige y admite que “los museos no son la principal prioridad en mi país porque, cuando pido más presupuesto, me contestan ‘¿y qué les decimos a los desocupados, a los que tienen hambre?’. Y tienen razón”. Sin permitirnos opinar sobre la situación fiscal de Sudáfrica, en el caso argentino el Estado nacional está en condiciones de financiar el Espacio para la Memoria con sólo una infinitésima parte de, por ejemplo, los 8.199 millones de dólares que, contando con su anuencia, la empresa petrolera Repsol remitió a su casa matriz en España en el período 2001-2006.
Darryll Petersen afirmó además que le cuesta hablar de un tema que no esperaba fuera tan polémico: el del camino de la reconciliación que eligieron en su país. “Sin querer, hice enojar a algunos. En Sudáfrica, por muchas razones complejas, elegimos decirles a los represores que si confesaban, si contaban la verdad públicamente ante la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, obtendrían el perdón. Yo no quiero recomendar recetas ni decir qué es mejor. Entiendo que no es un proceso fácil de aceptar, pero es la elección que hicimos. Yo soy el primero en admitir que hay cosas que nunca sabremos, pero también que mucha gente supo por fin dónde estaban los cuerpos de sus seres queridos. Nelson Mandela estuvo en prisión 27 años y aun así le dio la mano a F.W. De Klerk, para salvar al país”.
[16]
Es significativo que dos de los tópicos más candentes que pueden vincularse directamente con el futuro de la ESMA -financiación pública o privada y reconciliación- hayan sido abordados directamente en el citado reportaje. Constitution Hill es la nueva casa de la Corte Constitucional de Sudáfrica, institución protectora de los derechos y libertades básicas. Es también el sitio en el que funcionó el Old Fort Prision Complex (Prisión Viejo Fuerte) en el que cientos de personas fueron brutalmente reprimidas antes del retorno de la democracia en 1994. Muchos líderes políticos, incluidos Mahatma Gandhi y Nelson Mandela, estuvieron detenidos allí. Constitution Hill incluye un museo que repasa la historia de la prisión y el tema de la justicia tanto en el pasado como en el presente, además de contar con espacios públicos para el diálogo y el propio edificio de la Corte. Pero Constitution Hill es además, un multimillonario proyecto impulsado por Blue IQ, el gobierno de la provincia de Gauteng, la ciudad de Johannesburg, el departamento de Justicia de Sudáfrica y distintas organizaciones filantrópicas. Blue IQ es un holding de inversores que plantea a Constitution Hill como un proyecto global que incluye -además de la Corte Constitucional y sitios de Memoria- inversión inmobiliaria, turística, de compras y esparcimiento.
Es significativo que la Fundación Ford aparezca como sponsor de todas estas instituciones, organizaciones y entidades que operan en el ámbito de los Derechos Humanos y que no se repare en la contradicción que esto implica, por la responsabilidad que el gobierno y los servicios de inteligencia de Estados Unidos –incluyendo su Escuela para las Américas- han tenido en los crímenes de lesa humanidad cometidos en Argentina y en varios países de América Latina.
Asimismo es significativo que la mayoría de las instituciones, organizaciones y entidades antes detalladas suscriban plataformas conceptuales que hablen de reconciliación y justicia transicional en un país que soporta desde hace más de tres décadas una persistente impunidad, con apenas algunos destellos de justicia que fueron posibles gracias a la inclaudicable lucha de los principales organismos de Derechos Humanos y otros actores sociales.
¿Y qué decir de la NED (Fundación para la Democracia) institución formada en tiempos de Reagan para encubrir que sus donaciones están destinadas a crear oposiciones pagadas con fondos fuertes para actuar contra los gobiernos que no son “útiles” a los proyectos de Estados Unidos?
Entre las acciones más relevantes de la NED fue su “trabajo” en Venezuela donde tuvo un papel fundamental en el armado de un polo opositor que fue el mismo que actuó en el paro patronal, el golpe de Estado y el llamado Golpe Petrolero, con las consecuencias en víctimas y sufrimientos para la población venezolana. También la NED fue clave durante la invasión de estados Unidos a Panamá. ¿Cómo puede aceptarse que pague coloquios como los mencionados en esta nota un organismo que viola los derechos humanos desde su propia creación?
No debe admitirse que la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia, contra el Olvido y la Impunidad sea cooptada y monopolizada por “técnicos” de los Derechos Humanos, que intentan aplicar criterios mercantilistas y neutralizar sus contenidos y significados más profundos, diluir sus valores y tergiversar la historia. Las propuestas de “profesionalización”, “academicismo”, “estándares de calidad” y “eficientismo”, propuestos como nuevas alternativas de “modernización” y “recambio”, no son más que intentos de despojar a sus verdaderos protagonistas de una lucha sostenida durante más de 30 años y de la cual son sus genuinos garantes .

[1] Baron, Ana: “Revelan cómo la CIA contrató a la mafia para asesinar a Fidel en l960”, en Clarín, 27 de junio, 2007. Buenos Aires.
Página l2: “Contrato mafioso en contra de Fidel”, 27 de junio, 2007.
Gelman, Juan: “Las joyas de la CIA”, en Página l2, 28 de junio, 2007.
[2] Cfr. Kohan, Néstor. La pluma y el dólar. La guerra cultural y la fabricación industrial del consenso. Revista Casa de las Américas, 2002.
[3] Cfr. Kohan, Néstor., art. cit.
[4] Citado por Kohan, Néstor, en La pluma y el dólar. La guerra cultural y la fabricación industrial del consenso. Revista Casa de las Américas, 2002.
[5] Su auto fue volado por una bomba colocada por el agente de la DINA y la CIA Michael Townley.
[6] Frances Stonor Saunders: La CIA y la guerra fría cultural. Madrid, editorial Debate, 2001. Cfr. p. 93 (citado por N. Kohan).
[7] Cfr. Clarín y Página/12 de los días 3, 4 y 5 de mayo de 2007.
[8] Cfr. Kohan, Néstor. Art. cit.
[9] Comunicado de Prensa Nº 6, en http://www.flacso.cl
[10] AgendaConferencia.pdf, en http://www.flacso.cl
[11] AgendaConferencia.pdf, en http://www.flacso.cl
[12] Cfr. http://www.sitesofconscience.org
[13] Cfr. http://www.ictj.org
[14] Cfr. http://www.soros.org
[15] Cfr. http://www.argentinaobservatory.org
[16] Entrevista de Sergio Kiernan, La memoria del apartheid. Página/12, 1º de julio de 2007.

Fuentes:
-Nestor Kohan. La pluma y el dólar. Revista CASA DE LAS AMÉRICAS (2002).
-Frances Stonor Saunders. La CIA y la guerra fría cultural. Madrid, editorial Debate, 2001.
-José Antonio Egido. Las Ciencias Sociales en auxilio de las políticas públicas imperial-belicistas.
-Gregorio Selser. Espionaje en América Latina.
-Maria Eugenia Mudrovcic. Mundo Nuevo. Cultura y guerra fría en la década del 60, Buenos Aires. Beatriz Viterbo, 1997.
-Paul Labarigue. 1965: Indonesia: laboratorio de contrainsurgencia. Red de Prensa No Alineados. Voltairenet.org. (2000).
-Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales /
http://www.flacso.cl
-Fundación Ford /
http://www.fordfound.org
-Open Society Institute / http://www.soros.org
-International Center for Transitional Justice (ICTJ) /
http://www.ictj.org
-Coalición Internacional de Museos de Conciencia en Sitios Históricos /
http://www.sitesofconscience.org
-Memoria Abierta /
http://www.memoriaabierta.org.ar

Museo Nacional de Derechos Civiles / http://www.civilrightsmuseum.org

Constitution Hill / http://www.constitutionhill.org.za / http://www.blueiq.co.za

Terezín Memorial / http://www.pamatnik-terezin.cz

Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi / http://www.villagrimaldicorp.cl
-Fundación Escuela de la Paz de Monte Sole – Italia /
http://www.montesole.org

Museo Gulag Perm-36 / http://www.gulagmuseum.org
-Observatorio Argentina /
http://www.argentinaobservatory.org
-Gregorio Selser:”¿Qué pasó con el Proyecto Camelot?”. Inter Press Service. Buenos Aires, 1966

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